escuchar con: https://www.youtube.com/watch?v=Hd3Cn2Fxl9w

Bueno… 2020. Qué año tan complicado. Mucho perdimos, mucho ganamos. Lo perdimos casi todo, y es que, cuando se pierda a la familia o amigos, una gran parte de nosotros es tomada, como si nunca fuera a ser recuperada. Cantamos, bailamos, protestamos, reímos, lloramos, todo estando solos. ¡Hey, algunos hasta se enamoraron! Que risa y una F por esos pelaos…
Como es usual al final de año recapacito sobre el año que acaba de pasar, creo que será un ritual, así cuando me digan -señor Conte, le quedan 2 meses de vida- yo responda -coño, voy a ver lo pendejo que fui cuando era joven-, y este año sí que cometí errores… un año difícil, pero que vale la pena recordar.

El timelapse fue tan pesado y hardcore que vale la pena mencionarlo, así que allá vamos:

Empezamos dándolo todo, probándome a mí mismo, escalando el Volcán BIEN resfriado pero con nuevos amigos, personas con las que conecté en uno de mis peores momentos, luego del 2019, el año donde perdí las elecciones, me dejo con mi pareja, me botan del trabajo y luego de unas protestas contra las reformas constitucionales que me costó muchos buenos amigos, estaba extasiado, empezaba el año con nuevos amigos y reformando mi emprendimiento, escalando montañas, limpiando playas, rescatando gatitos, y planificando un buen año, ¡ah, y las fiestas, con buenas fiestas inició el año!, pero -¡Hey, esa vaina viene pa’ acá!- me dijo un sabio amigo de la Fuerza y en eso, quede en medio de una pandemia programando un aula virtual y grabando videos para que -la educación no pare-; en esas oficinas nos volvimos locos, fiestas en solitario y sobreviviendo entre ahorros y moratorias, reímos, lloramos, no dormimos o lo hacíamos en las sillas o el suelo, algunos se enamoraron (F), otros se desilusionaron, nos mandamos al carajo , pero al final, más 250,000 estudiantes no perdieron la fe, que al final, es lo único que nos queda, y lo único que de verdad importa. La fe en que esto va a cambiar, la fe que esto acabará pronto, la fe de que somos humanos y no solo simples seres.
Me porte mal, lo admito, dije cosas que no debí decir, hice cosas que no debí hacer, conocí personas que me movieron el alma, y algunos otros el corazón. Pero no me arrepiento de nada, todo lo que hice, lo hice de corazón, de ahí siempre viene la motivación.

Este año entendí que, las energías siempre nos empujan a donde debemos estar, pero a veces nos resistimos, algunos por capricho, aunque en mi caso fue más por ego, y cuando te resistes, eres como una represa, al final cuando estallas terminas haciendo daño a los que están al lado. Pero no nos metamos en esas guillas existenciales, que eso ya lo superamos, meses después, terminé apoyando a otro viejo amigo, uno sabio pero muy dramático (Ernesto es contigo), desde Darien hasta Bocas del Toro, en todas las montañas, ríos y poblados lejanos donde no llega ni el diablo, entregamos sonrisas. ¡Dios! Si pudieras haber visto las cosas que vimos, la pobreza, la desigualdad… Creo que también hubieras ido a todas las manifestaciones que fui, ¡Pero hey, quedó evidenciado, los que nos debían defender, ni a la Fragatta, ni a Jimmy’s se metieron, lo sé, yo estuve ahí, hasta me chocaron! Pero no importa, se hizo lo que se tenía que hacer y defendí mis ideales como se tiene que hacer, en la calle.

Al final, obviamente terminé con COVID, y aprendí que el cannabis no es tan malo, todo lo contrario, pero no estamos listos para esa conversación, ya varios me lo dejaron claro. Me empecé a conocer a mí mismo, ¡Diablos! ¿Por qué nadie me lo dijo? ¡Aunque, lo admito… Hubo uno que hace mucho me lo dijo! -No seas fanfarrón- lo decía todos los días, ¡Ay mi viejo! Aquí seguiré remando, mirando hacia adelante, con el pecho arriba y marcando de frente, remaré hasta que esté encima de la ola, y ahora te entiendo, esta ola está difícil viejo, no te lo voy a negar, para tu hijo idealista cuesta ver el mundo como está, así que, aquí me verás, luchando cada vez más, dando todo lo que pueda dar, sé que el mundo puede cambiar, pero toca remar, sino, no pasará.

Mi vida iba bien, descubría quién era, avanzaba poco a poco ¡Hasta que la nación del PRD atacó! y terminé detenido, con una pierna lesionada, cosa que fue extremadamente fuerte para mi, quién me conoce sabe lo mucho que me he vanagloriado de mis habilidades físicas y mentales (#VainasDeTwitter), y no poder caminar por semanas fue demasiado fuerte para mi, un golpe tan duro a mi ego que logró convertir la rabia en sabiduría, y la decepción en acción, aún estoy recuperándome físicamente, pero me alegra decir que en Febrero vuelvo al Volcán, en unos años nos vamos al Himalaya, entre terapia física, limpiezas de playa y reforestaciones, el deber llamó nuevamente, regresamos a Volcán, y ahí nos dimos cuenta de lo cruel que llegó a ser este gobierno, decir que están ayudando cuando solo hacen el 30% del trabajo, en un desastre natural, es inhumano. No pude controlar la rabia que tenía al ver eso, y de nuevo me porté mal, dije cosas que no debí decir, pero, de nuevo, cuando las energías te llaman, debes fluir, y eso hice, ¡Conocí a mi clon! Un andré casi idéntico pero en mujer, ¡Fue que desmadre, y más porque estábamos en grupo, no hay nada más chistoso que un andré en grupo! Obviamente subí un cerro, con grandes amigos, la primera vez que escalé desde la lesión de la pierna, descubrí que siempre iba tan rápido que nunca me daba tiempo para ver los detalles del viaje. Esa será mi excusa para escalar cerros cuando todo abra. Luego de conocer a alguien idéntico a mí, puedo decir, no soy tan malo después de todo, pero debo admitir, no soy ningún duro, soy bien sentimental, aunque creo que todos lo sabían, menos yo.

Terminamos el año protestando, como el año pasado, pero con una diferencia, con muy buenos amigos al lado, los viejos regresaron, y los nuevos no saben el desmadre que les espera, pronto acaba esta pandemia, aunque nos quedarán las secuelas, y quizá pronto parezca que no tiene final, recuerda, la noche siempre es más oscura justo antes del amanecer, las cosas van a mejorar, y lo que viene será bello, y ¡Las fiestas, vienen las fiestas! 

Como era de esperarse, me dio COVID, por segunda vez, pero en pocos días empieza una nueva década, y lo tengo seguro, valdrá la pena. Todo valdrá la pena. La experiencia que ganamos, los errores que cometimos, las cosas que no debimos haber dicho, lo importante es que aprendimos, y crecimos. También hubo mucho que disfrutamos, quizá no como lo esperamos, pero si de una forma que nunca pudimos haber imaginado, lo bonito de todo, es que encontramos amor en la sencillez, calor en la soledad y amigos en la oscuridad. Esto apenas comienza, y luego del 2020, estamos listos para lo que venga.

Gracias a quién sea que haya leído esto, con mucho amor y aprecio.
André B. Conte -un ser humano común y corriente intentando sobrevivir como los demás;-