El ser humano se ha dado cuenta con los años que para llegar a nuestro destino de manera más veloz necesitamos un vehículo, y a lo largo de la historia hemos inventado todo tipo de vehículos con muchísimas clases de motores y combustibles para llegar cada vez más rápido a donde queramos llegar, lo mismo pasa hoy con la humanidad, entre más innovación (el vehículo) con diferentes tipos de tecnologías (en este caso el motor) a utilizar el mundo cada vez parece llegar a su destino, pero, ¿Cuál es el destino de la humanidad? He ahí el dilema.

Recuerdo plenamente cuando los mal llamados por los diarios locales «líderes de las protestas» en contra de la corrupción y las reformas constitucionales nos reuníamos cada semana a debatir qué es lo que queríamos como ciudadanos escrito en nuestra constitución, hasta que en una de esas reuniones alguien cerca mío dice esto «para saber qué es lo que queremos escrito ahí, necesitamos saber a donde queremos llegar, no podemos trazar una ruta a un destino que no conocemos, primero decimos -quiero ir a este destino- y luego entonces marcas la ruta», en ese momento, me quedé frío, hasta entonces, mi vida se basaba en una constante toma de desiciones, que si bien algunas planificadas a detalle, la mayoría de ellas solo basadas en aleatorio, siguiendo solo mis principios y educación como ser humano, pero no para llegar a un destino previamente analizado.

Pongamos un ejemplo: Tu vas a la escuela porque es tu obligación, luego, si eres de los pocos privilegiados estudiarás en la universidad una carrera que tu crees que te gusta, puede ser que seas de los suertudos, te gustó la carrera que estudiaste y le atinaste a lo que te hace feliz, entonces FELICIDADES, quizá eres de ese menos del 1% que según algunos filósofos, no tendrás que trabajar en tu vida porque haces lo que te gusta.

¿Pero así no son las cosas verdad? No para la mayoría.

Pocas veces nos preguntan en la escuela qué queremos ser, qué nos hace felices, la mayoría está buscando qué puede simplemente darles para sobrevivir el día a día, algunos más ambiciosos sabrán escoger algo que genere mucho dinero, lucharán por eso para conseguirlo, sin saber con certeza si lo lograrán, ya que allá afuera, en la selva de cemento, muchas cosas pueden pasar, y a veces no es justo, ¿pero cuándo en nuestra historia humana el mundo ha sido justo? Entonces llega el punto en donde piensas: «Un momento ¿No hablábamos de innovación y tecnología?»

Pues si, aún estamos hablando de innovación y tecnología, ó, ¿Pensabas que ese smartwatch (reloj inteligente) que traes puesto no te ha cambiado? ¿Crees que Netflix no ha transformado nuestra economía, la forma de socializar, no crees que ha cambiado nuestra forma de ligar, inclusive?

La innovación, a veces, está en todas partes, está en tus audífonos (que ya no se enredan en el bolsillo o cartera), y hasta en tus zapatos (porque esas zapatillas hechas con plástico reciclado están ayudando al mundo de una forma u otra).

He escrito esta publicación a las 1:45 am porque me senté un minuto y pensé ¿Qué cosas a mi alrededor me han cambiado la vida desde hace 10 años para acá? Obvio, lo primero que vi fue el celular, luego el smartwatch (que me costó $26 en amazon) y obvio el Netflix que tengo puesto pero no veo desde hace 3 capítulos atrás.

Así mismo, puedo ir a la sala o la cocina y preguntarme lo mismo, te aseguro que muchas cosas van a aparecer, desde esas bocinas de $30 buenísimas con bluetooth incluido, hasta esa arrocera que mi madre consiguió con un cupón del supermercado que me permite hacer arroz sin tanto estrés.

Pero hay algo más… Algo que la innovación basada en tecnología YA está cambiándonos en estos precisos momentos, y es encontrar lo que nos hace felices, descubrir nuestros verdaderos propósitos en nuestra vida (escribo en plural propósitos porque con este acceso casi infinito a información podemos llegar a lograr varios propósitos en nuestra vida, no bastará con uno solo objetivo), antes no contábamos con tanta información literalmente en la palma de nuestra mano 24/7/365, que claro, traerá ciertos problemas como «el síndrome de la inmediatez», un síndrome que he descrito en otros escritos que algún día publicaré.

El momento para descubrir lo que realmente quieres ser es ahora, pronto habrá simuladores de vidas, imagínate entrar en un juego de realidad virtual, donde simules ser chef, o piloto, nadie sabe, quizá hasta presidente, en el que veas, escuches, y hasta debas tomar desiciones que pueden hacer un verdadero desastre en tu vida virtual.

Tomemos el ejemplo de Call of Dutty, uno de los juego actuales con más ventas al rededor del mundo, en el, simulas ser militar y asesinas seres humanos en guerras pasadas o posibles guerras futuras con armas futuristas, quizá pienses que incrementó la cantidad de personas que se enlistaron en el ejercito de Estados Unidos, pero no, todo lo contrario, realmente bajó los reclutamientos, ¿Por qué? Sencillo, porque las personas se dieron cuenta cómo es la guerra, a veces lo haces todo bien, pero una bala perdida acaba con el juego, en ese caso obviamente, si hablamos de la vida real, lo mismo podría suceder, pero no se acabaría la partida, sino tu vida, y para eso no hay botón de reinicio.

Hasta las cosas más sencillas como un juego están definiendo nuestras vidas y nuestro propósito en este plano existencial. Ahora tu, etiquétame y cuéntame desde tus redes sociales ¿Tres cosas a tu alrededor (que tengan que ver con innovación y tecnología) que te han cambiado la vida para llegar a tus objetivos de vida?